Refinando nuestros sentidos...

                                          AIDA

 

Giuseppe Verdi recibió del Jedive de Egipto, Ismail Pachá, el encargo de componer una ópera de ambiente egipcio, para que su estreno coincidiera con los fastos de la inauguración del Canal de Suéz. Sin embargo, la apertura del Canal tuvo lugar el 17 de noviembre de 1869 y la ópera no estaba aún terminada, por lo que tuvo que representarse "Rigoletto" del propio Verdi.

"Aida" fue estrenada en el Teatro de la Ópera del Cairo, el 24 de diciembre de 1871 sin la presencia de su autor, ya que los viajes por mar estaban muy lejos de su ánimo, por medio de un telegrama se enteró aquella misma noche del extraordinario triunfo de su obra. La representación fue grandiosa, como detalle citaremos que la corona que ceñía Amneris era de oro macizo y las armas de Radamés de plata. Fueron sus protagonistas Antonietta Pozzoni (Aida), Pietro Mongini (Radamés), Eleonora Grossi (Amneris), Francesco Steller (Amonastro) y la dirección de Giovanni Bottesini.

Dos meses más tarde se estrenó, con la presencia de su autor, en el Teatro de la Scala de Milán, el 8 de febrero de 1872. El papel de Aida fue interpretado por Teresa Stolz (1834-1902) que tanta influencia tendría a lo largo de la vida de Verdi. Constituyó un éxito clamoroso y el maestro tuvo que salir a saludar 32 veces. En esta versión de la Scala, que ha quedado como definitiva, Verdi añadió la famosa aria para soprano "O patria mia".

Los autores del libreto fueron Antonio Ghislanzoni y Camille du Locle, en estrecha colaboración con el propio Verdi. Se basa en el drama homónimo de Auguste Mariette Bey, insigne egiptólogo.

TEXTO DE AIDA

 

Personajes

 

AIDA***Esclava Etíope***Soprano Dramática

AMNERIS***Hija del Faraón***Mezzosoprano

RADAMÉS***General Egipcio***Tenor Dramático

AMONASTRO***Rey de Etiopía y Padre de Aida***Barítono

RAMFIS***Sumo Sacerdote del Dios Amón***Bajo

FARAÓN***Rey de Egipto***Tenor

 

(La acción tiene lugar en Menfis y en Tebas en tiempo del poder de los faraones del Imperio Nuevo de la dinastía XIX o XX)

RESUMEN DEL PRIMER ACTO

 

Escena 1

En una habitación del Palacio Real en Memphis.

 

Radamès, el capitán de la guardia real, se entera por parte de Ramfis, el cabecilla de los Altos Párrocos, que los etíopes están planeando una guerra y que la diosa Isis ya ha decidido el nombre del supremo comandante de Egipto para que guíe al ejército egipcio hacia la victoria. Radamès está encantado con la nueva noticia y espera ser el elegido. Se imagina una gloriosa victoria de la cual puede regresar triunfantemente a liberar a su amada Aida, esclava de Amneris, la hija del Rey egipcio. Amneris aparece y Radamès le habla de su deseo de ser escogido por Isis, sin hacer mención de sus sentimientos por Aida, sin embargo Amneris comienza a sospechar. Poco tiempo después, Aida se aproxima y Amneris ve en sus ojos el amor que siente por Radamès. Frente a esto la joven princesa jura venganza, pues también ella se ha enamorado del joven capitán. Mientras tanto el entra el Rey precedido de sus guardias y seguido Ramfis y otros curas. En ese momento ingresa al salón un mensajero quien comunica que los etíopes han invadido Egipto y están marchando contra Tebas, guiados por el poderoso guerrero Amonasro. El Rey anuncia que Isis ha señalado a Radamès como supremo comandante. El pueblo irrumpe en llanto en homenaje al gran capitán, mientras Amneris interrumpe la canción coral suplicándole a su guerrero que regrese victorioso. Sólo Aida se encuentra triste pues la victoria de Radamès, a quien ella ama, significa la derrota de su propio padre, el Rey de Etiopía, quien ha comenzado la guerra para liberar a su hija de la esclavitud. En este momento de dolor, Aida pide a los dioses que se apiaden de ella.

Escena 2

Dentro del templo del Volcán en Memphis.

 

Los sacerdotes y las sacerdotisas cantan un himno a los dioses. Radamès entra vestido para la batalla, recibe la espada sagrada y es consagrado a Fthà para que lo proteja en la guerra y lo guíe hacia la victoria.

*TEXTO COMPLETO DEL PRIMER ACTO EN ESPAÑOL E ITALIANO.

ACTO I

Escena 1

 

(Sala en el palacio real de Menfis.

Radamés consulta a Ramfis.)

 

RAMFIS

Sí: corre la voz de que los etíopes

se arriesgan a desafiarnos de

nuevo y amenazar

el valle del Nilo y Tebas.

Dentro de poco un mensajero

nos dirá la verdad.

 

RADAMÉS

¿Has consultado a la sagrada Isis?

 

RAMFIS

Es ella quien ha nombrado al jefe

supremo de las falanges egipcias.

 

RADAMÉS

¡Oh, que afortunado!

 

RAMFIS

Es joven y valeroso.

Voy a llevar al rey ahora

los decretos de la diosa.

 

RADAMÉS

¡Si fuera yo ese guerrero!

¡Si mi sueño se cumpliera!

¡Un ejército de valientes,

guiados por mí, y la victoria,

y el aplauso de toda Menfis!

Y a ti, mi dulce Aida,

regresar ceñido de laureles,

y decirte: ¡he luchado por ti,

por ti he vencido!

Celeste Aida forma divina,

mística corona de luz y flor,

de mi pensamiento eres la reina,

de mi vida eres esplendor.

Tu hermoso cielo

quisiera devolverte,

las suaves brisas del suelo patrio,

poner sobre tu cabeza

una corona real,

erigirte un trono

cercano al sol, ¡ah!, etc.

 

AMNERIS

(entra durante el monólogo y se

detiene observando a Radamés)

¡Qué insólita alegría

en tu mirada!

¡Con qué noble altivez

resplandece tu rostro!

¡Cuán digna de envidia

sería la mujer

cuyo deseado semblante

formase en ti una luz tan gozosa!

 

RADAMÉS

En un sueño afortunado

mi corazón se complacía.

Hoy la diosa ha pronunciado

el nombre del guerrero

que conducirá las tropas egipcias

a la batalla.

¡Ah!¡si yo fuese el elegido

para tal honor!

 

AMNERIS

¿Ningún otro sueño,

más gentil, más suave,

le habló nunca a tu corazón?

¿No tienes en Menfis

deseos, esperanzas?

 

RADAMÉS

(para sí)

¿Yo?

¡Qué pregunta!

Quizás ha descubierto

el amor secreto

que arde en mi corazón.

 

AMNERIS

(para sí)

¡Ay si otro amor

ardiera en su corazón!

 

RADAMÉS

¡Quizá el nombre de su esclava

ha leído en mi pensamiento!

 

AMNERIS

¡Ay si mi mirada penetra

en este misterio fatal!, etc.

 

RADAMÉS

¡Quizá leyó en mi pensamiento!

 

(viendo entrar a Aida)

 

¡Ella!

 

AMNERIS

Se turba

!Ah, qué mirada le ha dirigido!

¡Aida!

¿Quizás sea ella mi rival?

 

(dirigiéndose a Aida)

 

Ven, querida, acércate;

no eres esclava ni sirvienta,

aquí, donde, con dulce agrado,

te he llamado hermana.

¿Lloras? Revélame el secreto

de tus lágrimas.

 

AIDA

¡Ay! Oigo rugir

el atroz grito de guerra,

temo por mi infeliz patria,

por mí, por vos.

 

AMNERIS

¿Dices la verdad?

¿No te atormenta algo más grave?

 

(para sí)

 

¡Ah, tiemblas, esclava culpable!

 

RADAMÉS

(para sí, mirando a Amneris)

En su rostro brillan

el enojo y la sospecha.

 

AMNERIS

¡Ah, tiembla, esclava culpable

tiembla si penetro en tu corazón!

 

RADAMÉS

¡Ay de nosotros si leyera en

nuestros corazones

nuestro amor secreto!

 

AMNERIS

(para sí)

¡Tiembla si adivino la razón

de ese llanto y ese rubor!

¡Tiembla, esclava culpable,

tiembla si penetro en tu corazón...

 

RADAMÉS

(para sí)

¡Ay si leyera

n nuestros corazones!;

en su rostro brillan

el enojo y la sospecha, etc.

 

AIDA

(para sí)

¡Ah!, no sólo por mi patria

llora mi corazón;

¡las lágrimas que derramo

son por un amor desdichado! etc.

 

REY

Un importante asunto os reúne,

oh fieles egipcios,

en torno a vuestro rey.

Un mensajero acaba de llegar

de la frontera de Etiopía;

trae graves noticias.

Os ruego que le escuchéis.

¡Que avance el mensajero!

 

MENSAJERO

(adelantándose)

¡El sagrado suelo egipcio

ha sido invadido

por los bárbaros etíopes;

nuestros campos

han sido devastados,

incendiadas las mieses;

y envalentonados

por la fácil victoria,

los saqueadores ya avanzan

contra Tebas!

 

RADAMÉS, REY,

RAMFIS, SACERDOTES,

MINISTROS, CAPITANES

¡Tanto osan!

MENSAJERO

¡Un guerrero indomable, feroz,

los capitanea: Amonasro!

 

RADAMÉS, REY,

RAMFIS, SACERDOTES,

MINISTROS, CAPITANES

¡El rey!

 

AIDA

(para sí)

¡Mi padre!

 

MENSAJERO

Ya Tebas ha tomado las armas

y por sus cien puertas

se volcará sobre

el bárbaro invasor,

guerreando y dándole muerte.

 

REY

¡Sí!,

¡guerra y muerte sea nuestro grito!

 

RAMFIS, SACERDOTES,

MINISTROS, CAPITANES

¡Guerra, guerra, guerra!

¡Tremenda, inexorable!

 

REY

La adorada Isis

ya ha designado

al jefe supremo de nuestras

tropas invencibles: ¡Radamés!

 

AIDA, AMNERIS,

MINISTROS, CAPITANES

¡Radamés!

 

RADAMÉS

¡Ah!

¡Sean dadas gracias a los dioses!

¡Mis ruegos han sido atendidos!

 

AMNERIS

¡Él jefe, él jefe!

AIDA

(para sí)

¡Tiemblo, tiemblo!

 

MINISTROS, CAPITANES

!Radamés,

Radamés!

 

REY

Dirígete, ¡oh, guerrero!,

al templo de Vulcano.

Cíñete las armas sagradas

y vuela hacia la victoria.

¡Vamos! Corred hasta las sagradas

orillas del Nilo, héroes egipcios;

que de todos los corazones

prorrumpa el grito:

¡guerra y muerte al extranjero!

 

RADAMÉS

¡Gloria a los dioses!

Que todos recuerden

que son ellos quienes deciden

los eventos,

que el destino del guerrero

sólo está en manos de los dioses.

 

MINISTROS, CAPITANES

¡Vamos!

En las sagradas orillas del Nilo

nuestros pechos formen barrera;

que resuene un único grito:

¡guerra y muerte al extranjero!

 

RAMFIS

Que todos recuerden. etc.

 

REY

¡Vamos, vamos!

En las sagradas orillas del Nilo...

 

AIDA

(para sí)

¿Por quién llorar?

¿Por quién rezo?

¡Qué poder me une a él!

¡Debo amarlo aunque sea

un enemigo, un extranjero!

 

RADAMÉS

Un sagrado estremecimiento

de gloria invade toda mi alma.

¡Vamos! ¡Corramos a la victoria!

¡Guerra y muerte al extranjero!

 

AMNERIS

De mi mano recibe, ¡oh jefe!,

el glorioso estandarte;

para que te guíe e ilumine

por el sendero de la gloria.

 

REY, MINISTROS,

CAPITANES

¡Vamos!

En las sagradas orillas del Nilo...

 

RAMFIS, SACERDOTES

¡Gloria a los dioses! etc.

 

AMNERIS

Para que te guíe, etc.

 

AIDA

¿Por quién llorar? etc.

 

RADAMÉS, MENSAJERO

¡Vamos! ¡Corramos a la victoria!.

 

TODOS

¡Guerra, guerra, guerra!

 

AIDA

¡Debo amarle, y veo en él

un enemigo, un extranjero!, etc.

 

TODOS

(menos Aida)

¡Guerra, guerra! ¡Exterminio!

¡Exterminio al invasor!, etc.

 

AMNERIS

(volviéndose hacia Radamés)

¡Vuelve vencedor!

 

TODOS

¡Vuelve vencedor!

 

(Todos salen excepto Aida.)

 

AIDA

¡Vuelve vencedor!

¡Y mis labios pronuncian

esa palabra impía!

Vencedor de mi padre,

de él que empuña las armas

por mí,

para devolverme una patria,

un reino y el ilustre nombre

que aquí me es forzoso ocultar.

¡Vencedor de mis hermanos...

Quizás lo vea,

teñido de sangre amada,

triunfar entre el aplauso

de las cohortes egipcias!

¡Y tras su carro, un rey,

mi padre, cargado de cadenas!

¡Oh, dioses, olvidad

esas palabras insensatas!

Devolved a la hija

al seno de su padre;

¡destruid los escuadrones

de nuestros opresores!

¡Ah! ¡Desgraciada!

¿Qué estoy diciendo?

¿Y mi amor?

¿Acaso puedo olvidar

este amor ferviente que aquí,

aunque esclava y oprimida,

como un rayo de sol

me ha hecho feliz?

¡Desearé la muerte a Radamés,

a él, al que tanto amo!

¡Ah!, nunca en la tierra

se vio un corazón desgarrado

por angustias más crueles.

Los sagrados nombres

de padre, de amante,

no puedo pronunciar ni recordar.

Por eso me hallo,

confusa y temblorosa,

quisiera rogar, por uno y por otro.

Pero mi plegaria

se transforma en blasfemia.

El llanto es delito para mí,

y culpa el suspiro.

Mi mente está perdida

en la noche oscura,

y en esta angustia cruel

quisiera morir.

¡Dioses,

apiadaos de mi sufrimiento!

Mi dolor no tiene esperanzas.

Amor fatal, tremendo amor,

despedázame el corazón,

hazme morir!, etc.

 

Escena 2

 

(Interior del templo de Vulcano)

 

(Ramfis y los sacerdotes están ante

el altar; la gran sacerdotisa y las

sacerdotisas permanecen fuera de

escena.)

 

GRAN SACERDOTISA,

SACERDOTISAS

Poderoso, poderoso Fthá,

espíritu animador

del mundo, ¡ah!

¡Nosotros te invocamos!

 

RAMFIS, SACERDOTES

Tú que de la nada has creado

las aguas, la tierra, el cielo,

¡nosotros te invocamos!

 

GRAN SACERDOTISA,

SACERDOTISAS

Inmenso, inmenso Fthá,

espíritu fecundador del mundo,

¡ah! ¡Nosotros te invocamos!

 

RAMFIS, SACERDOTES

Dios que eres hijo y progenitor

de tu espíritu,

¡nosotros te invocamos!

 

GRAN SACERDOTISA,

SACERDOTISAS

Fuego no creado, eterno,

que alumbró la luz del sol, ¡ah!

¡Nosotros te invocamos!

 

GRAN SACERDOTISA,

SACERDOTISAS

Vida del universo,

mito de eterno amor,

¡nosotros te invocamos!

 

(Danza sagrada

de las sacerdotisas)

 

(Radamés entra en el templo

y se dirige al altar.)

 

GRAN SACERDOTISA,

SACERDOTISAS

¡Inmenso Fthá!

 

RAMFIS, SACERDOTES

¡Nosotros te invocamos!

 

RAMFIS

(a Radamés)

Mortal, amado por los dioses,

el destino de Egipto

te ha sido confiado.

 

RAMFIS, SACERDOTES

Que la espada sagrada,

templada por los dioses,

en tu mano se convierta

para los enemigos

en terror, rayos y muerte.

 

RAMFIS

¡Oh dios!, protector y vengador

de esta sagrada tierra,

extiende tu mano

sobre el suelo egipcio.

 

RADAMÉS

¡Oh dios!, que eres jefe y juez

de todas las guerras humanas,

protege y defiende

el sagrado suelo egipcio.

 

RAMFIS

Extiende tu mano, etc.

 

SACERDOTES

¡Oh dios!, protector y vengador...

 

SACERDOTISAS

Poderoso, poderoso Fthá,

creador del mundo, ¡ah!, etc.

 

RADAMÉS, SACERDOTES

¡Poderoso Fthá!,

espíritu fecundador.

Tú que de la nada has creado

el mundo...

 

RADAMÉS, RAMFIS,

SACERDOTES

¡Inmenso Fthá!

 

ATTO I

Scena 1

 

RAMFIS

: corre voce che l'Etiope

ardisca Sfidarci ancora,

e del Nilo la valle e Tebe

minacciar.

Fra breve un messo

recherà il ver.

 

RADAMÈS

La sacra Iside consultasti?

 

RAMFIS

Ella ha nomato dell'egizie falangi

Il condottier supremo.

 

RADAMÈS

Oh lui felice!

 

RAMFIS

Giovanee prode è desso.

Ora, del nume reco

i decreti al re.

 

RADAMÈS

Se quel guerrier io fossi!

Se il mio sogno si avverasse!

Un esercito di prodi

da me guidato, e la vittoria,

e il plauso di Menfi tutta!

E a te, mia dolce Aida,

tornar di lauri cinto,

dirti: per te ho pugnato,

per te ho vinto!

Celeste Aida, forma divina,

mistico serto di luce e fior,

del mio pensiero tu sei regina,

tu di mia vita sei lo splendor.

Il tuo bel cielo

vorrei ridarti,

le dolci brezze del patrio suol,

un regal serto

sul crin posarti,

ergerti un trono

vicino al sol, ah!, ecc.

 

AMNERIS

Quale insolita gioia

nel tuo sguardo!

Di quale nobil fierezza

ti balena il volto!

Degna d'invidia, oh! quanto

saria la donna

il cui bramato aspetto

tanta luce di gaudio in te destasse!

 

RADAMÈS

D'un sogno avventuroso

si beava il mio cuore.

Oggi, la diva profferse

il nome del guerrier

che al campo le schiere egizie

condurrà.

Ah!s'io fossi a tal onor

prescelto!

 

AMNERIS

un altro sogno mai

più gentil, più soave,

al core ti parlò?

Non hai tu in Menfi

desideri, speranze?

 

RADAMÈS

Io?

Quale inchiesta!

Forse

l'arcano amore

scoprì che m'arde in core.

 

AMNERIS

O! guai se un altro amore

ardesse a lui nel core!

 

RADAMÈS

Della sua schiava il nome

mi